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TRIO, CON CAMBIO DE PLANES.

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Era la segunda vez que quedábamos. La primera vez hicimos un trio estupendo y todo salió bien, aunque nos quedamos con ganas de hacer algunas cosillas más. Hicimos la misma secuencia que la vez anterior: una copa en un bar cercano al hotel después de una cena ligerita, y luego a la habitación. Sin embargo esta vez el ambiente no terminaba de fluir. Era como si algo no terminara de encajar. Nos acabamos la copa y subimos con la intención de tomarnos alguna otra en la cama.  Mi mujer iba perfecta, como siempre. Elegante y sugerente a la vez. Escote sexy pero sin exagerar y falda ceñida y cortita. La primera vez fue muy sumisa y se dejó llevar por dos hombres que nos esforzamos en tocarla, follarla y usarla como si fuera nuestro juguete. Aunque en realidad nos desvivíamos por arrancarle un orgasmo detrás de otro. Sin embargo esta vez estaba algo mas... tensa, incómoda, incluso yo diría molesta. Con cualquier excusa me colé con ella en el aseo y en voz baja de pregunté si todo iba bien...

La dualidad del switch.

Es extremadamente difícil la vida emocional de un switch.  Una persona que en ocasiones es tremendamente dominante y excita a su pareja por ser a veces rudo, a veces hierático y sutil. Una persona que en ocasiones es tremendamente sumiso y deja a la vista su lado más débil, e incluso su dignidad expuesta en manos del otro. Es muy difícil encontrar un equilibrio donde tu amada se entrega a tu lado dominante y lo respeta con obediencia, cuando justo una semana antes ella te ha tenido en sus manos suplicando con un cinturón de castidad puesto. Hoy estoy inseguro.  Hoy necesito que mi amada me diga: TRANQUILO, PUEDES SER DÉBIL. QUIERO ESTAR CONTIGO EN LOS DOS MOMENTOS:  PARA SER TUYA,  Y PARA QUE SEAS MÍO. 

Servicio doméstico.

Ufff, estoy terminando de limpiar la cocina y el cinturón de castidad me aprieta más que nunca. El juego había empezado una hora antes. Estaba muy salido así que me acerqué a mi esposa desde atrás mientras buscaba algo en su bolso y le dije al oído mientras le mordisqueaba el cuello: ESTOY SALIDO COMO UN PERRO.  Ella, casi sin inmutarse, contestó con un tono que claramente decía que le daba bastante igual: PUES SABES QUE AHORA TENGO QUE SALIR A COMPRAR Y... HOY TAMPOCO ME APETECE MUCHO.  Dudó un instante, se giró, me miró a los ojos y me dijo: ¿JUGAMOS?  De pronto la situación había cambiado. Llevamos años juntos y a estas alturas nos conocemos bastante bien. Sólo mirarnos y ya sabemos si el otro está preocupado, o estresado, o cansado... Y también tenemos nuestras palabras clave. Cuando uno de los dos dice "¿Jugamos?" se coloca en posición dominante y está retando al otro a obedecer como su sumiso.  Reconozco que cuando voy salido haría casi cualquier cosa, así que ...

SOY TUYA, cuando quieras y donde quieras.

Esa es al frase correcta.  En cualquier momento inesperado y sin pedir permiso,...  Mientras escribes sentada en el pc, llegar desde atrás y besarte mientras con una mano fuerzo tu cabeza hacia atrás, y con la otra estrujo tus tetas o te abro las piernas para frotar tu coño. En mitad de la noche, despertarme y abrirte las piernas, mientras te despiertas confundida y clavarte la polla sin más, sin tiempo a comprobar quién te está follando. Mientras cocinas, empujarte sobre la encimera, abrirte la piernas desde atrás y meterte un par de dedos en el coño justo antes de clavártela, como a ti te gusta, desde atrás y con fuerza. O en cualquier momento inesperado donde elija usar tu cuerpo para mi placer.  Donde quede claro que, libremente y por amor, ELIGES regalarme el poder de dominarte en el sexo.  A veces sucederá cuando tengas ganas de entregarte, y dirás SOY TUYA, CUANDO QUIERAS Y DONDE QUIERAS. A veces sucederá sin esperarlo, y decir un NO POR FAVOR, solo será una m...

La primera vez en el club.

La verdad es que estaba bastante nervioso. La idea la teníamos clara: ir al local de intercambio, tomarnos algo y nada más. Queríamos conocer el ambiente antes de buscar algún encuentro.  Habíamos hablado varias veces de ello, y teníamos claro que queríamos meter a un tercero en la cama. (Últimamente cada vez que lo hacemos, siempre le hablo de vendarle los ojos y ver como se la follan a cuatro patas. A los dos nos enciende y parece que al final puede que lo vea). La consigna era no forzar nada, pero si surge la persona adecuada en el momento adecuado, adelante. Yo intenté ir elegante, pero sin exagerar. Y a ella le pedí que fuera provocativa, pero ella sabe ir elegante y sexy a la vez.  Llegamos al club, bastante discreto. Dentro penumbra y música suave. Era exáctamente igual que la web: una barra, algunas mesas, muchos sofás y varias puertas que imaginamos serían los aseos y los reservados donde tener algo de privacidad. Tras una mirada general fuimos a la barra y nos pedimo...