La primera vez en el club.

La verdad es que estaba bastante nervioso.

La idea la teníamos clara: ir al local de intercambio, tomarnos algo y nada más.

Queríamos conocer el ambiente antes de buscar algún encuentro. 

Habíamos hablado varias veces de ello, y teníamos claro que queríamos meter a un tercero en la cama. (Últimamente cada vez que lo hacemos, siempre le hablo de vendarle los ojos y ver como se la follan a cuatro patas. A los dos nos enciende y parece que al final puede que lo vea).

La consigna era no forzar nada, pero si surge la persona adecuada en el momento adecuado, adelante.

Yo intenté ir elegante, pero sin exagerar. Y a ella le pedí que fuera provocativa, pero ella sabe ir elegante y sexy a la vez. 

Llegamos al club, bastante discreto. Dentro penumbra y música suave. Era exáctamente igual que la web: una barra, algunas mesas, muchos sofás y varias puertas que imaginamos serían los aseos y los reservados donde tener algo de privacidad.

Tras una mirada general fuimos a la barra y nos pedimos una copa. Varias parejas a la vista, un grupo de chicos y varios chicos solos.

Me extrañó ver que había gente de todas las edades. Se me escapó una sonrisilla pensando en los mas jóvenes cabalgando a mi amada esposa delante mía, mientras yo disfrutaba de la copa.

Una de las parejas no paraba de mirar a los chicos de la barra, y tras algún gesto bastante sutil, un chico se unió a la mesa de ellos. Nosotros intentábamos no perder detalle, como si fuera un ejemplo a seguir.

A los cinco minutos el recién llegado estaba comiéndole la boca a la chica con absoluta pasión. (Y mi calentura no paraba de subir imaginando a mi chica en esa situación).

Me acerqué al oído de mi amada y le susurré: espero que cualquiera de estos te coma igual en un rato, ¿nos ponemos en uno de esos sofás del fondo? 

Fuimos a una zona un poco mas oscura. Mi chica se contoneó lentamente hasta el sofá con una seguridad, que me puso a mil y a la vez me dió miedo al verla tan suelta. Nos sentamos de manera que no se nos viera casi nada.

Cuando nos acomodamos empezamos a hablar y le dije que, excepto uno con pinta de psicópata, todos los demás parecían buenas opciones. Ella fué mas selectiva y había varios que inicialmente quedaban descartados.

Tras varias miraditas se nos acercó un chico, un poco mas alto que nosotros y con un cuerpo casi de modelo. Cuando llegó a nuestro lado le dije que se sentara con nosotros mientras señalaba claramente el hueco a la derecha de mi mujer.

No dudó y se sentó muyyyy cerquita, poniendo desde el principio su brazo sobre el respaldo y tras la cabeza de ella.

Unos minutos, unas miradas de complicidad entre unos y otros, y por fin un tío estaba metiendo la lengua en la boca de mi mujer. 

Mi excitación estaba disparada pero los nervios casi me hacían temblar. Era nuestra primera vez y estaba saliendo bien.

Ella entre dos hombres y con la cabeza hacia atrás dejando que un desconocido le metiera la lengua hasta el alma, mientras yo susurraba "Me encanta"

Ella paró de besarlo un instante y sin quitar la mano de él, me miró y me dijo mientras se mordía el labio inferior con una maravillosa cara traviesa: ¿Te gusta cariño?

Era una pregunta retórica y ambos sonreímos con una complicidad maravillosa. Me encanta, le dije mientras yo empezaba a acariciar su muslo izquierdo sobre su corto traje.

Tras esto cerró los ojos, dejó caer lentamente la cabeza atrás, la giró un poco hacia el otro y continuó con un morreo espectacular donde labios y lenguas jugaban con lascivia. 

Mientras tanto agarré la pierna izquierda de mi amada, y la abrí un poco para que quedara sobre la mía. El otro hizo lo mismo desde el otro lado y por fin mi fantasía se estaba haciendo realidad: mi chica entre dos tios que la están magreando en un local. 

Por la postura de ella, con sus brazos por detrás de nuestras respectivas espaldas, casi sin posibilidad de moverlos, la situación insinuaba algo así como... forzada a dejarse tocar. Pero sin duda nada mas lejos de la realidad, pues su coño empapado mojaba mis dedos. Además a ella le encanta sentirse "obligada a obedecer". 

Si por mi fuera, hubiera intentado que folláramos en ese mismo momento, sobre el sofá, sin escondernos. Pero era la primera vez y eran demasiados estímulos para esta ocasión.

CONTINUARÁ. 





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