TRIO, CON CAMBIO DE PLANES.

Era la segunda vez que quedábamos.

La primera vez hicimos un trio estupendo y todo salió bien, aunque nos quedamos con ganas de hacer algunas cosillas más.

Hicimos la misma secuencia que la vez anterior: una copa en un bar cercano al hotel después de una cena ligerita, y luego a la habitación.

Sin embargo esta vez el ambiente no terminaba de fluir. Era como si algo no terminara de encajar.

Nos acabamos la copa y subimos con la intención de tomarnos alguna otra en la cama. 

Mi mujer iba perfecta, como siempre. Elegante y sugerente a la vez. Escote sexy pero sin exagerar y falda ceñida y cortita.

La primera vez fue muy sumisa y se dejó llevar por dos hombres que nos esforzamos en tocarla, follarla y usarla como si fuera nuestro juguete. Aunque en realidad nos desvivíamos por arrancarle un orgasmo detrás de otro.

Sin embargo esta vez estaba algo mas... tensa, incómoda, incluso yo diría molesta.

Con cualquier excusa me colé con ella en el aseo y en voz baja de pregunté si todo iba bien. Me confesó que no estaba al 100% pero que tenía un plan B.

Salimos del aseo y seguimos la charla apurando la copa. Ella cogió la botella de vino y tras servirnos a los chicos, cogió su copa, la llenó y se acercó a una butaca en la esquina de la amplia habitación. Puso la botella en la mesita de al lado y se sentó con la copa en la mano. En ese momento tomó las riendas de la conversación y soltó:

Bueno chicos, esta vez mando yo. Y como hoy no termino de entonarme, os voy a poner a trabajar.

Tú (dijo dirigiéndose a él), siéntate en la cama, aquí cerquita que me veas bien.

Y tú, ven aquí y empieza a chupar. Pero despacito, sin prisa, mientras me voy calentando y este se pajea para que yo lo vea.

Estábamos algo impactados, pero sin dudar obedecimos sin soltar ni una sola palabra.

Me arrodillé ante ella y empecé a tocar sus piernas lentamente hasta llegar a su falda. Se levantó del sillón y con una mirada dura y provocadora a la vez, me dijo que le quitara el tanga.

Se volvió a sentar en el butacón con las piernas muy abiertas y la copa en la mano. Y mientras se le escapaba una leve sonrisa, con un tono duro pero cómplice me soltó:  

Esfuérzate y cómeme como mi mejor perro, como el mejor de todos.

Y tú, prohibido correrse sin mi permiso.

Nuestro invitado asintió con la cabeza, sentado justo detrás de mí, con la polla en la mano y disfrutando de la peli porno que le estábamos dando en directo.

La situación empezaba a caldearse. Todo había cambiado. Ella empezó a gemir y escucharla nos ponía cada vez mas salidos.

Soltó la copa en la mesa y mientras se estrujaba las tetas con una mano, con la otra me apretaba la cabeza contra su coño, que chorreaba mojando el sillón.

Unos minutos más y un grito apagado y largo anunciaba un maravilloso orgasmo para mi amada.

Se corrió y con los ojos aún cerrados me dijo: Que bien lo chupas, cariño.

Unos momentos para recuperarse y volvió a tomar el mando.

Como sois muy obedientes y os habéis portado muy bien, os voy a dejar que me folléis, pero solo un poquito, para haceros sufrir.

Me cogió de la mano y me levantó del suelo, donde aún seguía arrodillado. Me tumbó en la cama y se subió sobre mí...como si fuéramos a hacer un 69, pero no fué así. 

Vén, le dijo al otro indicándole que se pusiera detrás de ella para follarla mientras estaba a 4 patas en la cama, conmigo debajo.

Ahora quiero que me des caña, fóllame fuerte. Quiero que mi maridito vea tu polla muy cerca entrando y saliendo de mi coño mientras me lo chupa.

Pero antes métesela en la boca. Fóllale la boca un rato para que te la deje bien lubricada.

El otro llevaba un calentón enorme y solo pensaba en meterla en algún sitio. 

Y yo tenía claro que esto lo íbamos a hacer, porque es algo que ya habíamos hablado, pero no esperaba que fuera en ese preciso instante.

Diez segundos después el tío estaba detrás de mi mujer agarrándola por las caderas dando embestidas y su polla entraba y salía de mi garganta, mientras yo me esforzaba en dar la mejor mamada posible.

Traga cariño, enséñale lo buen comepollas que eres. 

JAJAJAJA, eres una perra viciosa. 

Ya vale, ya has tenido tu ración de polla. JAJAJAJAJA.

Ahora dame caña, le dijo al otro mientras ella arqueaba su espalda y levantaba su culo y abría su coño mojado y expuesto. 

De un golpe se la clavó y empezó a bombear.



Ella dio un gemido y empezó un festival de suspiros y gemidos, que salían de su boca entreabierta, mientras el otro la montaba sin piedad.

Una embestida tras otra, el ritmo iba subiendo, y ella empujaba hacia atrás para que la polla se le clavara hasta el alma.

Yo la chupaba desde abajo lo mejor que podía mientras los huevos de nuestro invitado me daban directamente en la cara. Mi polla estaba a punto de explotar y la de él también.

Ella notó que ya íbamos sin frenos y sin dejar de moverse empezó a gritarnos.

VAMOS, MAS FUERTE, DAME CAÑA.

¿QUIERES CORRERTE? 

¿SI? 

DAME MAS FUERTE.

VAMOS, SIGUE.

Y CUANDO NO PUEDAS MAS QUIERO QUE LA SAQUES Y SE LA CLAVES EN LA BOCA A MI MARIDITO.

VAMOS, DAME FUERTE.

Y TÚ PREPARA TU BOQUITA, PORQUE QUIERO QUE SE CORRA EN LO MAS PROFUNDO DE TU GARGANTA.

VAMOS, DAME, QUE AHORA LE VAS A FOLLAR LA GARGANTA A MI PERRA.

Cinco segundos después de tanta provocación, él se la sacó de golpe, abrí mi boca y me la clavó sin piedad.

Me agarró la cabeza y durante unos segundos me taladró la garganta. Durante unos momentos me sentí un simple objeto, un agujero donde se estaba vaciando con una rabia totalmente animal. Las arcadas me venían y él aprovechaba para clavármela aún mas adentro, mientras su leche me entraba directo al estómago. Y así hasta que las palpitaciones de su polla fueron bajando. 

Reconozco que disfruté cada momento de esa follada de boca que me hizo. Tanto que antes de que me la sacara se la chupé suavemente para dejársela limpia e impecable.

Mi amada no se perdió ni un detalle, sonriendo y tocándome la polla, que me goteaba deseosa de explotar.

Cuando nuestro amigo dió unos pasos atrás y se sentó para recuperarse, mi mujer se tumbó a mi lado y empezó una paja majestuosa mientras me susurraba al oído:

Eres un vicioso. 

Un comepollas vicioso, jajajajajajaja.

¿Quieres correrte?

La verdad es que te has portado muy bien con los dos.

Te mereces un orgasmo, pero... no se. Jajajajajajaja.

¿Y si te hago sufrir y te pongo el cinturón de castidad?

Se te ha puesto mas dura, jajajajajajajaja. 

El ritmo de su mano cada vez era mas rápido.

Vamos, atrévete, pídeme que te ponga la jaula, jajajajajajaja.

Vamos, se valiente, demuestra que eres un buen sumiso.

JAJAJAJAJAJAJA,  ¿y si paro ahora mismo? JAJAJAJAJAJA.

¿QUIERES CORRERTE CARIÑO?

En ese momento exploté. 

En un orgasmo sublime, largo, intenso, maravilloso...

Y  la paja fue poco a poco aflojando hasta terminar en una caricia sobre mí.

...

Con mis ojos aún cerrados escuché su dulce voz a mi lado:

TE QUIERO.

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